Karina Milei tolera los desmarques de Bullrich, pero crece el hartazgo en el Gobierno
En la Casa Rosada aseguran que seguirán aceptando las diferencias de Patricia Bullrich mientras no formalice una ruptura. Sin embargo, cerca del Presidente señalan que sus cuestionamientos se aceleraron y que Javier Milei empezó a perder la paciencia.
La distancia que Patricia Bullrich toma del Gobierno se hizo más frecuente a medida que se acerca el año electoral. En la Casa Rosada, atravesada por dificultades económicas y sociales, por ahora no encuentran una respuesta frente a sus cuestionamientos y aseguran que los tolerarán mientras la senadora no formalice una ruptura. Cerca de Karina Milei sostienen que los desmarques de Bullrich pueden ser considerados una forma de “aportar” y que, hasta que la ex PRO dé un paso formal, harán oídos sordos a las advertencias sobre una eventual competencia con Javier Milei en una PASO.
La postura convive con una necesidad creciente de respaldo político para el Presidente y su entorno. En el Gobierno observan la inminencia de una recesión técnica, la suba de la pobreza, la caída de la actividad, los cierres de industrias y la caída del desempleo. A ese escenario se suma la inquietud por el estancamiento de la imagen del jefe de Estado —o su caída, según algunos estudios de opinión pública—.
Bullrich, en cambio, se fortalece en términos de consideración. Como “outsider” dentro del Gobierno, no afronta en la misma medida los costos que deben asumir el Ejecutivo y el Ministerio de Economía. ## El límite que fija el entorno de Karina Milei Consultados sobre cuántos contrapuntos con Bullrich están dispuestos a tolerar, cerca de Karina Milei respondieron que, por ahora, todos los que sean necesarios. “Se viene diferenciando desde el día cero. Ella considera que es su manera de aportarle valor al espacio.
Es tómálo o déjalo. No te queda mucho ahí. Se zanjaron las diferencias.
Ella tiene sus posturas. Y se las respeta, si no… “, dijo un importante funcionario que mantiene diálogo diario con la hermana del Presidente. El límite que plantea la secretaria general es una ruptura formal por parte de la senadora. “No rompió ni hizo su bloque ni monobloque.
Todo lo que se dice es en off. Podemos estar con esta situación hasta el día de la elección”, señalaron en Balcarce 50, aunque en esas declaraciones también apareció cierto hartazgo. Esa es la posición de Karina Milei.
Sin embargo, personas de su entorno deslizan que el Presidente empezó a perder la paciencia con “la doctora Bullrich”. Le generó malestar que “rayara” a Luis Caputo, a quien describen como su rockstar, por no haber recibido un aviso previo sobre el recorte en el presupuesto para el área de Discapacidad en 2027. También interpretaron como una referencia a Bullrich una frase de Milei en una entrevista con un periodista de Bloomberg.
Sin nombrarla, el Presidente afirmó que sus propios votantes no considerarían apoyar a un “sustituto de segunda calidad”. En el ámbito político leyeron que hablaba de la senadora, pero en el Gobierno aseguraron que se refería a otros “outsiders” que analizan postularse. ## Los cuestionamientos y el ritmo de los últimos episodios Hasta ahora, el jefe del Ejecutivo aceptó sin chistar los cuestionamientos de Bullrich. El año pasado, durante el proceso electoral, ocurrió con el caso de José Luis Espert.
En el verano, las diferencias aparecieron por el giro de la reforma electoral; más tarde, por Manuel Adorni, con éxito, porque finalmente lo terminaron echando, y después por la ley de Propiedad Privada. Más recientemente, el desacuerdo se produjo por el recorte en Discapacidad. Esta semana, el quiebre se trasladó al Poder Judicial: la senadora se opuso a que las juezas Marta Pascual y Laura De Marinis fueran sometidas a juicio político y a jury por sus fallos contra el Régimen Penal Juvenil.
Los episodios se produjeron mientras el Gobierno enfrenta dificultades para aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que finalmente obtuvo media sanción en la Cámara alta, y dudas sobre los apoyos para la reforma política. En el entorno oficial señalan que la frecuencia de los planteos se aceleró. Antes transcurrían varios meses entre un cuestionamiento y otro; entre el reclamo por Discapacidad y el impulso al juicio político contra las juezas pasó menos de una semana. ## Los vínculos políticos y el escenario electoral En las redes sociales, las huestes de Santiago Caputo evitan descargar críticas contra Bullrich.
Incluso en conversaciones off the record, sus alfiles se encargan de defenderla. También aclararon a este medio que la ausencia del asesor en la mesa política del martes no se debió a un enojo con la senadora: respondía a una reunión que le había encargado Milei y sobre la que había avisado con antelación a Santilli. En el círculo karinista están convencidos de que Caputo y Bullrich mantienen un “back channel” aceitado.
En el Senado reconocen que “se llevan bien”, aunque también advierten que “se desconfían”. Después del cónclave de sushi del lunes pasado por la noche, con Martín Menem y legisladores libertarios, en Balcarce 50 negaron que Bullrich vaya a ser incorporada a las conversaciones electorales que Karina Milei mantiene con los Menem y Santilli. La negativa se produjo pese a los reclamos de la senadora, quien sostiene que “no se decide nada” en la mesa política.
En el Senado, quienes hablan con ella a diario y la conocen desde hace décadas afirman que “no tiene nada decidido” y que recibe ofertas del círculo rojo. También reconocen que no descarta “nada”, incluida la posibilidad de ser candidata a presidenta en una PASO si Milei “no llega bien” en las encuestas. Si ese escenario no se concreta, Bullrich estaría dispuesta a acompañarlo en una fórmula presidencial.
En ese caso, busca ser “todo menos una Michetti o una Villarruel”, en referencia a las vices de Mauricio Macri y del propio Milei, que tuvieron roles menores o de extrema tensión con sus presidentes.