Las elecciones en Brasil, Israel y Estados Unidos pondrán a prueba a Milei
Los comicios de los próximos meses en Brasil, Israel y Estados Unidos podrían incidir en la política exterior argentina. El resultado pondrá a prueba la estrategia geopolítica de Javier Milei y sus vínculos con Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
En menos de un mes habrá elecciones en Brasil, Israel y Estados Unidos. Con matices, diferencias e intereses contrapuestos, los resultados de estos procesos tendrán impacto en la política exterior del gobierno libertario. La semana pasada, durante la Asamblea General de la ONU, Javier Milei ratificó su estrategia geopolítica y reivindicó su cercanía con Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
El Presidente los elogió durante una entrevista con Bloomberg en el Economic Club de Nueva York. “Agradezco la oportunidad que me han brindado de formar parte de su círculo de amigos y socios”, afirmó, y los definió como “los dos grandes héroes de la humanidad en este momento”. Brasil: una elección de impacto regional En Brasil, la situación es más compleja. La primera vuelta presidencial se realizará el próximo 4 de octubre y, salvo una sorpresa, habrá balotaje el 25 de octubre.
Las encuestas proyectan una disputa abierta entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien quedó inhabilitado para presentarse tras su condena penal. El sondeo más reciente de AtlasIntel/Bloomberg, realizado el 17 de septiembre sobre 5.018 personas y con un margen de error de un punto porcentual, ubica a Flavio Bolsonaro con el 47,2% y a Lula con el 46,8% en un escenario de segunda vuelta. En la primera ronda, el presidente mantiene la ventaja, con el 44,1% frente al 41,7% de su opositor.
Para la Argentina, el resultado brasileño tiene una relevancia que excede las diferencias ideológicas. Brasil es el principal socio comercial del país: el intercambio bilateral supera los 20.000 millones de dólares anuales y ningún otro mercado concentra un volumen mayor de exportaciones argentinas. Sin embargo, la relación entre Milei y Lula da Silva atraviesa su peor momento, con un vínculo diplomático reducido al nivel de encargado de negocios.
El presidente argentino participó en un acto de proclamación de Flavio Bolsonaro como candidato opositor, cuestionó públicamente al mandatario brasileño y criticó al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes. En respuesta, el gobierno de Brasilia retiró a sus embajadores. Los jefes de las misiones, Julio Bitelli, por el gobierno de Lula, y Daniel Raimondi, por el gobierno de Milei, regresaron a sus respectivos países por tiempo indeterminado.
Elsa Llenderrozas, directora del Comité de Estudios de Asuntos Latinoamericanos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), calificó el proceso electoral como “muy importante por varias razones”. Consultada por Infobae, Llenderrozas señaló que una victoria de Bolsonaro “puede facilitar que se normalicen las relaciones con Argentina”, mientras que la continuidad de Lula “haría más costoso el diálogo diplomático, aunque no imposible”. También se refirió al papel de Washington: “Estados Unidos está presionando a Brasil con sanciones políticas, aranceles unilaterales y coacciones de todo tipo”.
Según su análisis, esa presión acerca al gobierno de Lula a China. En cambio, un eventual presidente Flavio Bolsonaro “tendrá posibilidad de recomponer más rápido la relación con Trump, aunque su vínculo con Xi también será pragmático y evitará los errores iniciales que cometió su padre en el gobierno”. Llenderrozas planteó que Milei enfrenta una paradoja porque “una victoria de Bolsonaro puede desplazar a Milei como aliado privilegiado de Trump en la región”. “Esa es la trampa en la que se encuentra el presidente argentino: apoyar a un candidato que puede desplazarlo de lo que considera su lugar de privilegio”, afirmó.
La analista también puso el foco en la dimensión institucional de los comicios. “Estas elecciones son importantes para medir la resiliencia democrática en Brasil. El temor es la reacción de un candidato como Bolsonaro, si pierde por una diferencia menor a un dígito, teniendo en cuenta lo que sucedió con la derrota de su padre y el ataque a las instituciones de gobierno”, indicó. Israel: los primeros comicios desde el ataque de Hamás Israel celebrará el 27 de octubre las primeras elecciones desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Se renovarán los 120 escaños del Knéset —el parlamento israelí— para conformar el nuevo gobierno. Las encuestas dan como favorito al partido Yashar, liderado por el ex jefe del Estado Mayor del Ejército Gadi Eisenkot, con una proyección de entre 23 y 25 escaños. El Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu aparece en segundo lugar, con alrededor de 20 bancas.
La alianza Beyachad, que reúne al ex premier Naftali Bennett y a Yair Lapid, de Yesh Atid, obtendría entre 12 y 16 escaños. Ningún bloque tiene asegurada la mayoría de 61 bancas necesaria para gobernar, por lo que podrían abrirse negociaciones complejas después del cierre de las urnas. La elección tiene una relevancia particular para la Argentina, que alberga la comunidad judía más grande de América Latina y la quinta del mundo.
El resultado también tiene importancia diplomática para Milei. El presidente anunció el traslado de la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén y la apertura de vuelos directos entre ambos países. Alejandro Melincovsky, director para Países de Habla Hispana de la Organización Sionista Mundial y ex representante para Argentina del Foro de Familias de Secuestrados y Desaparecidos, advirtió a Infobae que las encuestas israelíes deben leerse con más cautela que las de otros países, ya que el voto no es obligatorio. “Mucho tiene que ver cómo se levanta alguien a la mañana, no solo a quién va a votar, sino si toma la decisión de salir a votar o no.
Eso puede cambiar mucho”, señaló. Como antecedente, mencionó las elecciones de 1996, cuando la abstención masiva de la población árabe israelí favoreció el triunfo de Netanyahu sobre Shimon Peres. Sobre la formación del gobierno, describió tres posibilidades: que Netanyahu consiga una coalición de 61 escaños, que lo logre la oposición con el apoyo de partidos árabes o que no se alcance un acuerdo y deban convocarse nuevos comicios.
El sistema concede 90 días para intentar formar gobierno, con opción de prórroga. En ese proceso también incide el umbral electoral del 3,25%, que lleva a los partidos pequeños a fusionarse o a arriesgarse a que sus votos “vayan a la basura” y se redistribuyan entre las fuerzas que ingresen al Knéset. Sobre las consecuencias para la Argentina, Melincovsky sostuvo que los principales candidatos, incluida la oposición, coinciden en mantener el vínculo con Buenos Aires.
Recordó que, cuando Milei visitó Israel, también se reunió con Lapid, jefe de la oposición, quien “elogió el posicionamiento internacional de Argentina” y anticipó que continuaría en la misma línea. “No importa quién llegue a ganar las elecciones: el que sea va a seguir alineándose con Argentina mientras tenga un gobierno afín”, afirmó. Además, señaló que esa alineación trasciende al actual gobierno. Estados Unidos: los demócratas buscan el control del Congreso El 3 de noviembre se realizarán en Estados Unidos las elecciones de medio término.
Se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes, compuesta por 435 bancas, y 35 escaños del Senado. Las últimas encuestas favorecen a los demócratas en la disputa por la Cámara Baja, mientras que la competencia por el Senado es más pareja. Texas, Michigan, Georgia y Florida concentran las contiendas más reñidas, con diferencias dentro del margen de error.
El resultado tendrá consecuencias directas para la Casa Rosada. Jorge Arguello, exembajador argentino en Estados Unidos, advirtió a Infobae que “lo que ocurra en noviembre no será para la Argentina solamente un dato de la política interna norteamericana”. Para el diplomático, el gobierno de Milei “ha hecho de su vínculo con la administración Trump el eje central de su política exterior”.
Por eso, cualquier cambio en el equilibrio del Congreso podría tener un impacto directo sobre Buenos Aires. Arguello se refirió a lo que definió como un problema de “timing”: el giro latinoamericano de Washington podría ocurrir cuando el escenario político interno estadounidense esté por modificarse. “Si así fuera, podría aparecer una suerte de descalce entre el ciclo político regional y el norteamericano”, señaló. “La relación estratégica de la Argentina con Estados Unidos debería construirse con el país en su conjunto y con una perspectiva que trascienda una administración determinada”, planteó. También sostuvo que la Argentina necesita “multiplicar sus vínculos, diversificar sus relaciones y ampliar sus márgenes de acción, no reducirlos”.
Benjamin Gedan, investigador del Centro Stimson, aportó otra perspectiva en diálogo con este medio. Advirtió que, si los demócratas conquistan al menos una de las cámaras, la relación entre Milei y Trump quedará “bajo la lupa”, incluido el rescate financiero que Washington extendió a Buenos Aires. “Milei se juega todo a una sola carta y, de repente, la relación entre Estados Unidos y Argentina se ha convertido en un tema partidario en Washington, algo que no suele ocurrir”, remarcó. A fines de 2025, antes de las elecciones legislativas, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, instrumentó una asistencia de USD 20.000 millones para contener la fragilidad de las reservas del Banco Central, la volatilidad cambiaria y la presión sobre los mercados financieros.
Esta semana también se anunció el corredor Andes-Atlántico, un acuerdo que prevé inversiones de hasta USD 7.000 millones para 2027 en obras de energía, minería, transporte y telecomunicaciones. Ese año, precisamente, Milei buscará competir por la reelección. En Nueva York, el Presidente ratificó la red internacional con la que busca sostener su figura y su gobierno.
A los inversores les dejó este mensaje: “Todos los actores económicos del mundo libre saben que si nuestro gobierno es reelecto en 2027, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina”. El mapa geopolítico que surja de estos procesos electorales moldeará las condiciones externas en las que la Argentina transitará su propio año electoral.