Inversores alertan por la economía mientras el PJ busca una unidad para 2027
La incertidumbre por la actividad, el riesgo país y los vencimientos de deuda convive con una campaña que se adelanta, aunque las elecciones de 2027 todavía están lejos. Mientras el Gobierno confía en revertir las encuestas, el peronismo busca un adversario común y un camino hacia la unidad.
## 🇦🇷 Política Nacional Aunque falta un año para las elecciones de octubre de 2027 y recién en mayo o junio podría definirse quiénes serán los candidatos y cómo llegará Javier Milei en las encuestas, el calendario político comenzó a acelerarse. El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que el año próximo la economía se impondría sobre la política. Sin embargo, los acontecimientos muestran que ambas dimensiones seguirán estrechamente vinculadas, como suele ocurrir en la Argentina.
La Casa Rosada, por ahora, no tiene apuro por cerrar alianzas. Pero Milei se aparta de esa estrategia cuando insulta reiteradamente a Axel Kicillof, a quien llama “enano soviético”. La oposición aprovecha esos cruces para intentar encontrar un adversario común que le permita aglutinarse.
De todos modos, las distintas corrientes del peronismo todavía están lejos de alcanzar la unidad y necesitan tiempo para organizarse. Uno de los factores que alimentan el clima de campaña es la situación económica, en la que la oposición identifica señales de fragilidad. Aumentó la desocupación y una parte importante de los nuevos puestos de trabajo es informal: el empleo no registrado alcanza el 45%.
La pobreza llegó al 32%, incluso entre personas que tienen trabajo. En la construcción, el empleo cayó 1,1% por primera vez en 15 meses; la industria acumula una contracción interanual de 5,7%, aunque se estabilizó entre julio y agosto, y el consumo masivo retrocedió 1,1%. La inflación de septiembre se ubicó alrededor del 1,7%, un nivel similar al del mes anterior, aunque podría haber subido algunas décimas.
Algunas consultoras, entre ellas CT, estiman que alcanzará el 1,9%. La desaceleración encuentra dificultades para llegar al 1%, mientras los salarios todavía no se recuperan frente a los precios y los hogares tienen escaso acceso al crédito y al consumo. La pregunta que atraviesa el debate es si el Gobierno logrará reactivar la economía en esas condiciones.
JPMorgan advirtió a sus clientes sobre el riesgo de que la Argentina entre en recesión, entendida como seis meses consecutivos de caída de la actividad. En julio, la actividad económica se contrajo 2,9%. Analytica y Orlando Ferreres registraron una leve mejora en agosto, pero el dato oficial del trimestre que termina en septiembre recién se conocerá en noviembre.
Incluso si el producto bruto interno creciera entre 1,5% y 2% en el conjunto del año, todavía no está claro si la recuperación de los dos últimos meses alcanzará para cambiar el resultado trimestral. Las perspectivas también preocupan a inversores de Wall Street y París, que buscan saber si Caputo podrá afrontar todos los vencimientos de deuda previstos para 2027. El ministro sostiene que sí, pero algunos banqueros expresan dudas.
En una exposición ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Milei insistió en que dispone de una “bazuka de dólares” para enfrentar lo que definió como intentos “desestabilizadores y golpistas”. Ya había empleado una formulación similar durante una visita a Nueva York. El riesgo país llegó a 640 puntos, bajó y luego volvió a subir hasta alrededor de 650.
En septiembre acumuló un incremento del 19%. El indicador refleja distintos factores y se suma a las señales de tensión económica. El Banco Central, además, redujo el ritmo de compra de divisas: en septiembre adquirió US$473 millones, 40% menos que en agosto.
En los mercados se instaló el temor a que la Argentina retome un movimiento pendular y a que, si Milei pierde las elecciones, el actual modelo económico no logre sostenerse. También pesa la negativa presidencial a introducir correcciones en un programa que muestra síntomas de desgaste. La decisión de mantener el rumbo sin cambios motivó una advertencia del Fondo Monetario Internacional.
Tras concluir la revisión de las cuentas económicas, representantes del organismo —entre ellos Joyce Wang— transmitieron su preocupación. El jueves, la vocera del FMI, Julie Kozack, pidió que el crecimiento no quede concentrado en la energía, el campo y la minería, sino que alcance a más sectores y se distribuya de manera más equitativa. Para el organismo, la sostenibilidad del programa es un motivo de atención.
Patricia Bullrich, defensora de la continuidad del proyecto libertario, planteó una preocupación parecida. “No podemos tener algunos sectores que crezcan tanto junto al comercio y la industria caídos”, afirmó. También propuso tender un puente entre la actividad que prospera en Neuquén y la realidad de la industria del Área Metropolitana de Buenos Aires. Milei confía en que los sectores más dinámicos derramen sus beneficios sobre el resto de la economía; Bullrich, quien se destacó en el Coloquio de IDEA, sostiene que ese proceso debe ser incentivado.
Caputo volvió a defender el programa económico y proyectó que las exportaciones alcanzarán este año los US$100.000 millones y llegarán a US$180.000 millones en 2031. También descartó una devaluación. Según el ministro, el modelo genera cada vez más dólares y, dado que la base monetaria no crece, no hay motivos para prever incertidumbre cambiaria. “No esperamos volatilidad cambiaria en 2027, pero nos preparamos como si fuera a ocurrir”, dijo.
Caputo calificó de “momias” a quienes piden una devaluación y sostuvo que buscan una economía cerrada, con precios subsidiados y salarios bajos para los empresarios. “Nosotros no queremos eso”, afirmó. Pese a la defensa oficial del rumbo, distintos sectores mantienen señales de cautela. Durante su visita a París, Milei procuró mostrar respaldo internacional y anunciar inversiones.
El proyecto de Toyota para producir camionetas híbridas ya había sido incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI): contempla US$1.350 millones y prevé destinar parte de la producción a la exportación. El jueves, la petrolera francesa Total anunció una inversión de US$10.000 millones a través del mismo régimen. Pan American Energy comunicó una nueva inversión en Chubut y Eramet informó que ampliará en US$350 millones su proyecto de litio en Salta.
El Gobierno sostiene que el plan avanza según lo previsto y Milei afirmó que 2028 será el mejor año de la historia argentina. Aun así, empresas, inversores y hogares toman medidas para protegerse. Los inversores compran bonos ajustados al dólar como cobertura ante una eventual devaluación, pero se desprenden de títulos de mayor plazo, con vencimientos en 2028 y 2029.
Los industriales postergan decisiones de inversión por la falta de confianza en el futuro inmediato. Los particulares, por su parte, compraron US$3.300 millones en julio y US$2.800 millones en agosto; parte de esas divisas queda depositada en bancos, se envía al exterior o se utiliza para pagar consumos en moneda extranjera. La oposición logró instalar en la agenda la vulnerabilidad económica y la dificultad del Gobierno para contener a sectores afectados, entre ellos las personas con discapacidad y los deudores morosos.
En su planteo conviven dos realidades: la de las actividades prósperas vinculadas con el petróleo, la energía y el agro, y la de la industria del AMBA, que reclama un puente para adaptarse al nuevo escenario. También busca interpelar a quienes, según sostiene, no llegan a fin de mes. La morosidad se debatió en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados.
La Libertad Avanza reunió las firmas para un dictamen de mayoría, mientras que la oposición propone declarar la emergencia y establecer un plan de refinanciación. Ese sector busca forzar una sesión la semana próxima. A la agenda se sumó la discusión sobre la posibilidad de que extranjeros compren tierras sin límites.
Una ley aprobada durante un gobierno kirchnerista fijaba restricciones, pero el DNU 70/23 las derogó. La Corte Suprema rechazó la impugnación contra ese decreto, en una decisión de carácter procesal que provocó una lectura política. La oposición intenta recrear el escenario de fines de 2024, cuando acorraló al Gobierno en el Congreso y logró avanzar con leyes sobre discapacidad y financiamiento universitario, que el Ejecutivo rechazó para preservar el equilibrio presupuestario.
Ahora pidió una sesión especial para el 15 de octubre, con el objetivo de completar la derogación del DNU 70/2023 y tratar los proyectos sobre discapacidad y morosidad. Detrás de la aceleración política también está la necesidad de las distintas tribus peronistas de ganar tiempo para organizarse. Todavía no alcanzaron un acuerdo de unidad y, por ahora, el primer paso consiste en identificar un enemigo común.
El escenario electoral, sin embargo, sigue abierto y nada está definido. El Índice de Confianza en el Gobierno cayó 5,9% en septiembre respecto de agosto. La oposición interpretó el dato como una oportunidad, pero el oficialismo confía en recuperarse.
Entre abril y mayo, la caída había sido de casi 12%. En septiembre de 2025, un mes antes de las elecciones de medio término, el indicador retrocedió 8,2%; en el mes de los comicios repuntó 8,1%, recuperó lo perdido y, después de la votación, subió 17%. La serie muestra fuertes fluctuaciones, en línea con los cambios del humor social.
Además, las encuestas más recientes registran una mejora en la opinión sobre la gestión del Gobierno. En el plano internacional, la próxima visita de J. D.
Vance a la Argentina —parte de una gira regional del vicepresidente de Estados Unidos— será una nueva señal de apoyo de Donald Trump a su socio regional. La última visita de un vicepresidente estadounidense al país fue en 2017, cuando el cargo lo ocupaba Mike Pence. El viaje de Vance también concentra interés por la sucesión política en Estados Unidos.
Trump atraviesa su segundo mandato y la Constitución no le permite presentarse a otro, por lo que el vicepresidente aparece entre los nombres mencionados como posible candidato. El secretario de Estado, Marco Rubio, es otra de las figuras señaladas.