El Cottolengo Don Orione espera que la visita del Papa visibilice la discapacidad
La institución de Claypole recibirá a León XIV el lunes 9 de noviembre. Su director, el padre Aníbal Quevedo, habló sobre la vida cotidiana de los residentes, el financiamiento y las dificultades que atraviesa el sector de la discapacidad.
Buenos Aires, 27 septiembre (NA) — La visita del Papa León XIV al Cottolengo Don Orione, prevista para el lunes 9 de noviembre, pondrá en primer plano a la institución de Claypole y al sector de la discapacidad. “Para nosotros la visita del Papa significa una visibilización, que me parece que nunca tuvimos, eso es a título personal”, expresó el padre Aníbal Quevedo, sacerdote de la obra Don Orione y consejero provincial de los Cottolengos de Argentina, Uruguay y Paraguay. La institución abrió sus puertas el 21 de mayo de 1936 y desde hace 90 años mantiene el objetivo de brindar calidad de vida y felicidad a las personas con discapacidad. En el establecimiento, ubicado en Claypole, partido de Almirante Brown, viven 410 residentes y trabajan alrededor de 400 empleados, a quienes Quevedo describió como amigos y familia de quienes habitan allí.
La visita de Noticias Argentinas (NA) al Cottolengo se realizó en los días previos al encuentro con el pontífice. El recorrido permitió conocer las actividades diarias de los residentes y observar el funcionamiento de una institución que, según el sacerdote, busca responder a las necesidades de cada persona. ## Qué es el Cottolengo Don Orione y cuál es su misión “Esto es un cottolengo” es una frase que suele usarse en el país para describir un lugar con caos y desorden. Sin embargo, durante la recorrida, NA señaló que esa expresión parte de prejuicios y de ideas equivocadas sobre la institución. “Un cottolengo es una institución que pertenece a la obra Don Orione donde se brinda un servicio que técnicamente se llama hogar permanente para personas con discapacidad y centro de día”, explicó Quevedo durante la charla con Noticias Argentinas.
El sacerdote, oriundo de la provincia de Chaco, indicó que la razón que sostiene el trabajo cotidiano de la institución está vinculada con su interpretación del Evangelio. “La particularidad que tiene Don Orione es el porqué hacemos lo que hacemos: entendemos que esto es lo que nos pide el Evangelio, queremos hacer el bien”, afirmó. Luego retomó una frase de Jesús: “En el Evangelio Jesús dice: 'Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'. Entonces lo que entendemos es que esa persona que tiene límites, es vulnerable, y está en situación de demandar ayuda y apoyo es Jesús”.
A partir de esa mirada, explicó que la institución procura ofrecer a cada residente lo que necesita de acuerdo con sus posibilidades. “Por lo tanto, nosotros queremos para esa persona lo mejor. Lo mejor en algún momento fue tener un plato de comida, un techo y una mínima atención médica. Hoy eso fue superado y lo que se le ofrece a la persona que vive en el Cottolengo es calidad de vida y calidad de vida implica conocer a la persona, saber sus gustos, sus deseos, sus ideas, es decir, poder conocerlo para darle lo que demanda de acuerdo a sus posibilidades”.
En ese sentido, sostuvo que el propósito del Cottolengo es que las personas con discapacidad puedan ser felices. Quevedo vinculó ese objetivo con el acompañamiento, el conocimiento de cada residente y la posibilidad de atender sus preferencias. ## Las actividades y la vida cotidiana de los residentes Al llegar al predio, NA observó áreas verdes con distintos tipos de árboles y escuchó el sonido de los pájaros. En ese entorno, las 410 personas que viven de manera permanente participan de diversas propuestas y actividades.
Entre ellas hay talleres de cocina, baile, reciclaje, jardinería e información y actualidad. También se realizan caminatas y se celebra misa. Durante la visita del viernes anterior, el equipo periodístico vio a residentes bailar rock & roll, cocinar budines de chocolate y vainilla, trabajar en piezas de cerámica y elaborar cuadernos y figuras en el taller de reciclaje, entre ellas un elefante y una jirafa.
Quevedo está a cargo del taller de información y actualidad. Allí, los residentes llevan temas que escucharon en la televisión y que les llamaron la atención para conversarlos y debatirlos. “ellos tienen que llevar los temas que escucharon en la televisión y que les llamaron la atención, para que luego charlamos y debatamos”, contó. El sacerdote indicó que en esos encuentros aparecen asuntos de la actualidad, como la inflación. “Llegan temas como inflación, por ejemplo, vienen con cualquier tema de la realidad actual.
Ponemos los temas en la mesa, conversamos y debatimos”, compartió. “Así es la vida de una persona con discapacidad en el Cottolengo”, expresó. También señaló que, aunque dedicarse a otras tareas podría resultar más fácil frente a los problemas del área de Discapacidad, en la institución eligieron sostener ese trabajo por su vínculo con el Evangelio. “Lo hacemos porque queremos cumplir con el Evangelio de una manera concreta. Uno podría decir tranquilamente con todos los problemas que tiene el área (de Discapacidad), dedíquense a otra cosa y sin ninguna duda, sería más fácil”, dijo.
Y agregó: “Pero queremos hacer lo que hacemos porque estamos convencidos de que es una manera que encontró Don Orione de mostrar que Dios nos quiere a pesar de los límites personales. En este caso los límites personales son físicos o mentales y en otra persona puede ser otro límite”. ## Cómo se financia la institución Consultado sobre el financiamiento, Quevedo explicó que el Cottolengo se sostiene principalmente a través de programas de salud. Según detalló, las personas que viven allí están afiliadas a obras sociales y, por el perfil de trabajo de la institución, las principales son PAMI e Incluir Salud. “básicamente a través de los programas de salud: las personas que viven en el Cottolengo son afiliados a obras sociales y por el perfil que nosotros trabajamos las obras sociales son: PAMI e Incluir Salud”, precisó.
También mencionó el PAMI no contributivo, al que describió como “un PAMI que está peor que el PAMI de los jubilados”. “De esas tres obras sociales, la mejor es PAMI”, señaló. A continuación, recalcó: “Eso también te marca a qué público apuntamos”. En algunos casos, añadió, cuentan con obras sociales provinciales, aunque aclaró que “eso nos mueve el perímetro”.
A esos ingresos se suman donaciones que reciben en distintos momentos. “se le suma lo extraordinario que es cuando surge alguna donación”, explicó, y sostuvo: “Entiendo que como somos creíbles, recibimos distintas cosas en distintos momentos”. La institución también realiza actividades de fundraising para quienes quieran contribuir con un aporte económico. Quevedo indicó que esos fondos permiten comprar elementos que necesita el Cottolengo, como un carro específico para trasladar la comida.
El fundraising es una actividad que busca captar recursos económicos, bienes o voluntarios para que entidades sin ánimo de lucro y ONG puedan desarrollar sus proyectos. ## La situación del sector y las prestaciones La visita del Papa se producirá en un contexto de discusión política sobre el sector de la Discapacidad en Argentina, debido a los recortes que sufrió el área en el Presupuesto 2027. Al ser consultado sobre el escenario, Quevedo afirmó que el Cottolengo atraviesa las mismas dificultades que otras instituciones y describió la situación nacional como “compleja”. “Compleja por este tipo de cosas, por las idas y venidas, porque tenemos una ley que en su momento hizo punta en Latinoamérica, la ley 24.901 que obliga a los prestadores a ofrecer el servicio que necesita la persona, pero después no se cumple o se cumple por partes”, señaló. El sacerdote también se refirió al nomenclador, que definió, “dicho de una manera básica es una lista de precios”.
Como ejemplo, mencionó el valor establecido para una prestación de fonoaudiología y explicó que, cuando una persona la necesita, su obra social debe pagar el monto indicado. “La prestación de fonaudiología cuesta tanto. Entonces si vos necesitás fonoaudiología, tu obra social tiene que pagar el monto indicado en el nomenclador. La particularidad es que el servicio tiene un precio, pero cuando no tiene un precio vos terminás acordando con la obra social y ahí es que la obra social te posiciona: yo tengo este ingreso y esta obra social y puedo pagar más por ese servicio.
Eso lo que genera en el sector de salud es que si a un profesional, uno le paga dos o tres veces más que el otro, ¿Cuál va a elegir?”, planteó. En ese marco, advirtió sobre las consecuencias de que desaparezca el nomenclador. “que el nomenclador desaparezca, lleva al riesgo de que las personas tengan distinto tipos de accesos, cuando hoy ese acceso está garantizado por el nomenclador”, dijo. Quevedo sostuvo que las dificultades alcanzan a las personas con discapacidad, sus familias y las instituciones. “toda esa realidad que atraviesa una persona con discapacidad en Argentina, la cual también abarca a sus familias y a las instituciones, le pasa al Cottolengo.
Estamos en esa misma dificultad”, enfatizó. También explicó que el Cottolengo es una organización sin fines de lucro y que reinvierte en la institución el superávit del ejercicio. “Somos una organización sin fines de lucro, entonces el superávit del ejercicio lo invertimos en la institución y en eso estamos complicados”, puntualizó. Aun así, consideró que otras instituciones del sector podrían estar en una situación más difícil: “si nosotros la estamos pasando mal, sin duda el resto del sector tiene que estar peor que nosotros”.
Ante la consulta sobre si la complejidad se había traducido en recortes de alimentos o de materiales para los talleres, el sacerdote respondió que sí, aunque aclaró que el momento actual no era el peor del año. “Este no sería el peor momento del año, estuvimos peor por marzo y en la época de Semana Santa” porque “se atrasaron los pagos”. Sobre el presente, indicó que “hoy hay un dinamismo que mejoró”, pero agregó que las prestaciones se achican y dejan de incluir cosas que antes tenían. Cuando eso ocurre, explicó, la institución debe invertir más en las necesidades de los residentes.
En ese contexto, Quevedo remarcó: “viven personas con ideales, con sueños, con historias, no son un tratamiento, un remedio caro, no son cien pañales por mes. Son personas”. ## El vínculo con las autoridades y el perfil de la institución Al referirse a las conversaciones con las autoridades, Quevedo manifestó: “En su momento tuvimos conversaciones con las autoridades de Senadis (Secretaria Nacional de Discapacidad)”. Aclaró que el Cottolengo no pide algo diferente de lo que solicita el resto del sector: “No es que haya algo distinto o que pidamos cosas distintas (del resto del sector).Nosotros cumplimos como uno más”.
Cuando le preguntaron si cuesta que se entienda qué necesita el sector de la discapacidad, respondió: “Si cuesta”. Sobre los motivos, expresó: “Entiendo que hay políticas de ahorro de gestión nacional que es fácil darse cuenta que perjudican al sector, que perjudican a las personas con discapacidad”. El sacerdote señaló que el Cottolengo mantiene un perfil bajo y que no suele descalificar a personas. “En su momento tuvimos conversaciones con las autoridades de Senadis (Secretaria Nacional de Discapacidad)” y, sobre la forma de posicionarse públicamente, afirmó: “no me van a ver disparando improperios o descalificando a las personas”. “En general, lo que buscamos es el perfil bajo y trabajar por nuestros residentes sin ningún tipo de relación proselitista o partidaria”, remarcó.
También recordó: “Hacemos esto hace 90 años y apuntamos a seguir haciéndolo. La situación actual es una coyuntura y la estamos atravesando como todo lo que hemos atravesado a lo largo de estos 90 años”. ## La visita del Papa y la visibilización de la discapacidad Quevedo definió la llegada de León XIV como “la irrupción de manera extraordinaria de una presencia como la del Papa, el pastor de la Iglesia que viene a visitar el país, que no lo hace hace 39 años y todo lo que está pasando es a raíz de esa noticia”. Para el sacerdote, la visita genera una exposición pública que la institución no había tenido. “para nosotros la visita del Papa significa una visibilización, que me parece que nunca tuvimos, eso es a título personal”, aclaró.
Y agregó: “Es fácil darte cuenta que hoy vienen los medios de comunicación”. “El sector de la discapacidad es un sector que está invisibilizado y el Cottolengo también”, sostuvo. Según indicó, antes de la visita no era habitual que periodistas le preguntaran qué opinaba la institución sobre determinados temas o que él participara en programas para hablar de la obra Don Orione. Al explicar qué representa el encuentro para los trabajadores y los residentes, dijo que esperan que más personas comprendan el objetivo que buscaba Don Orione: acercar a la gente al Papa mediante las obras. “Lo que se genera es la alegría de que las personas puedan entender el objetivo que buscaba Don Orione: acercar a la gente al Papa”, contó. “Lo hacía mediante obras, Don Orione decía yo voy a trabajar por la necesidad de estas personas para que entiendan que es el Papa el que lo hace, es la Iglesia”, explicó.
En esa línea, sostuvo: “la educación que nosotros damos es esa: nosotros somos la Iglesia que hace 90 años está haciendo este servicio”. “Por eso decir que nosotros somos opositores a tal cosa… nosotros no somos opositores a nadie ni a nada”, aseveró. Luego remarcó: “Somos una institución que hace 90 años trabaja con toda esta cantidad de personas en el Cottolengo, el mayor número en Argentina, nos dedicamos a eso”. A su entender, considerar que la institución tiene algún tipo de oposición refleja “una mirada muy sesgada”.
El sacerdote espera que la visita contribuya a mostrar la situación del sector en el país. En ese sentido, destacó el punto 16 de la Encíclica de magnífica humanidad como una clave para interpretar la presencia del Papa. Allí, según citó, el pontífice dice: “A todos los hombres y mujeres de buena voluntad los invito a ensuciarse, a trabajar, a comprometerse con una sociedad que tenga a Dios en el horizonte y a las personas en el centro de las decisiones”. “A las personas, no a las maneras de pensar, en el centro, las personas”, enfatizó.
Y añadió: “Es eso a lo que viene a invitarnos el Papa con su discurso y entiendo que esa va a ser la clave de toda la visita, pero sobre todo de su presencia en el Cottolengo”. ## El acompañamiento de las familias y la autonomía de los residentes Además de las responsabilidades de las autoridades, Quevedo habló sobre el papel de la sociedad y consideró que “podemos mejorar”. Señaló que, aunque la terminología fue cambiando —de “discapacitado” a “capacidades especiales” y luego a “personas con discapacidad”—, todavía queda pendiente modificar la forma de ver a las personas con discapacidad. Sostuvo que esas modificaciones en el lenguaje buscan ayudar y acercar a las personas, pero planteó que también es necesario revisar cómo se las considera. “Me parece que la visita del Papa nos va a interpelar respecto a que está haciendo cada uno frente a la discapacidad: la forma de manejarse, de relacionarse, qué aporte podemos hacer”, señaló.
Para Quevedo, el aporte social requiere tiempo y acompañamiento. “El aporte que precisa el sector de la discapacidad es de energía, dedicar tiempo, acompañar a la persona, escucharla, ayudarla. Eso es aportar energía. Que como sociedad podamos hacer eso o crecer en ese sentido, me parece que sería un hermoso anhelo de la visita del Papa”, expresó.
Sobre los vínculos familiares de los residentes, precisó que la mayoría no tiene familia y que, entre quienes sí la tienen, hay casos en los que sus integrantes no están comprometidos por distintos motivos. “Es todo un tema cuidar, acompañar, ayudar a sanar heridas de la vida, situaciones que fueron atravesando y que hoy los encuentra en el Cottolengo”, enfatizó. “su familia es el Cottolengo, por eso, nosotros llamamos al Cottolengo hogar, los edificios donde ellos viven son hogares”, explicó. También describió al establecimiento como “una gran familia, una comunidad de vida” y manifestó que le alegra que pueda ser así para personas que en algún momento no tuvieron ciertas cosas. Quevedo contó que es director de dos cottolengos, uno en Lagos y otro en Rosario.
Al visitarlos, dijo, le parece positivo ver que algunos residentes deciden salir a tomar un café o festejar un cumpleaños comiendo una milanesa con compañeros. “Yo soy director de dos cottolengos: uno en Lagos y otro en Rosario y cuando voy a visitarlos y veo que dos o tres de los residentes están yendo al bar a tomar un café, me parece algo buenísimo porque lo decidieron ellos o cuando alguno para su cumpleaños quiere ir a comer una milanesa con algunos de sus compañeros”, relató. El sacerdote explicó que esos planes requieren organizar los horarios para que un empleado pueda acompañarlos. “Lo que sí hay que ver cómo hacer porque en general, los empleados de la noche tienen rangos horarios y cuando se dan planes así alguno tiene que ajustar su horario para poder acompañarlos”, indicó. Y concluyó que se trata de decisiones que pueden parecer pequeñas, pero que expresan la posibilidad de elegir. “Son decisiones que uno podrá considerar pequeñas, pero que muestran autodeterminación y que a ellos los llena de alegría”.
Como mensaje final, Quevedo hizo hincapié en que la alegría por la visita del Papa sea extensiva.