Alemania y Francia ofrecen financiar tres submarinos para la Argentina
Las propuestas contemplan el financiamiento total de una operación superior a los 3.000 millones de euros. El jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare, confirmó el interés de ambos países, mientras la Armada analiza alternativas francesas y alemanas para renovar su capacidad submarina.
Alemania y Francia ofrecieron financiar la totalidad de la compra de tres submarinos para la Argentina, en una operación valuada en poco más de 3.000 millones de euros, equivalentes a unos 3.355 millones de dólares.
La información fue confirmada por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el almirante Marcelo Dalle Nogare, durante una exposición realizada en el tradicional almuerzo del Rotary Club.
La iniciativa forma parte del proceso de reequipamiento militar impulsado por la administración del presidente Javier Milei, que en paralelo avanza con distintas inversiones destinadas a reforzar las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas.
La Armada evalúa dos modelos de submarinos
Antes de conocerse las ofertas de financiamiento, el jefe de la Armada, el almirante Juan Carlos Romay, había elevado un informe técnico al Ministerio de Defensa después de analizar las alternativas presentadas por las empresas interesadas.
Las dos opciones actualmente evaluadas corresponden a compañías de Francia y Alemania.
Por el lado francés, la propuesta contempla el Scorpène, fabricado por el astillero Naval Group.
La alternativa alemana corresponde al Type 209NG, desarrollado por ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS).
Ambos proyectos contemplan mecanismos de devolución mediante cuotas y prevén que la primera unidad pueda ser entregada aproximadamente seis años después de concretada la operación.
El Gobierno autorizó gestiones por créditos externos
El proceso de modernización naval también incluye una autorización para que la Armada avance en negociaciones de financiamiento internacional.
El Poder Ejecutivo habilitó por primera vez la posibilidad de gestionar un crédito externo por 2.300 millones de dólares destinado específicamente a la adquisición de submarinos.
Además, se autorizó la búsqueda de otros 1.200 millones de dólares para incorporar dos fragatas.
Estas medidas forman parte de un esquema más amplio de modernización de las capacidades navales argentinas.
La Base Naval Integrada de Ushuaia, otro eje del plan
El proyecto para reforzar la presencia militar en el sur del país también contempla la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia.
El llamado a licitación para esa obra fue publicado recientemente en el Boletín Oficial por un monto cercano a los 190.000 millones de pesos.
La apertura de sobres está prevista para el 20 de noviembre.
La infraestructura naval de Ushuaia aparece vinculada con el objetivo estratégico de fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y mejorar la proyección logística hacia la Antártida.
Las características del Scorpène francés
La oferta francesa incluye el modelo Scorpène Evolved.
Se trata de una unidad de aproximadamente 2.000 toneladas de desplazamiento, con una eslora cercana a los 72 metros.
El submarino cuenta con una autonomía estimada de 80 días y capacidad para portar torpedos pesados y misiles Exocet.
Estas características forman parte de la evaluación técnica realizada por la Armada argentina para determinar qué alternativa se adapta mejor a sus requerimientos operativos.
La propuesta alemana y el antecedente argentino
Alemania, en tanto, presentó el Type 209NG, fabricado por TKMS.
El modelo posee un desplazamiento aproximado de 1.590 toneladas en superficie e incorpora el sistema de combate ORCCA.
La propuesta alemana también cuenta con un antecedente particular dentro de la Armada argentina, debido a que el país opera unidades pertenecientes a la familia Type 209 desde 1974.
Ese vínculo histórico constituye uno de los elementos considerados dentro del análisis de las alternativas disponibles.
El impacto estratégico de la modernización naval
El proyecto de adquisición de submarinos también despertó reacciones en el plano internacional.
Según la información conocida, la iniciativa generó señales de atención tanto en el Reino Unido como en Chile, en función de las implicancias estratégicas que una flota submarina modernizada podría tener para la defensa del Atlántico Sur y la proyección argentina hacia la Antártida.
La incorporación de nuevas unidades también está relacionada con la protección del comercio marítimo internacional y de los recursos económicos del país.
En ese contexto, especialistas del sector señalaron la necesidad de reforzar las capacidades navales ante el posible incremento del tráfico comercial vinculado con la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta.
La definición final entre la propuesta francesa y la alemana determinará qué modelo utilizará la Argentina para avanzar en la recuperación de su capacidad submarina.