Vaccimel: médico sanjuanino explicó cómo actúa la inmunoterapia contra el melanoma

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El dermatólogo Gonzalo Campos detalló los alcances del tratamiento desarrollado en Argentina y aprobado por la ANMAT. Está destinado a determinados pacientes que ya atravesaron un melanoma y presentan riesgo de recaída. El esquema contempla 13 aplicaciones durante dos años.

Una alternativa terapéutica desarrollada en Argentina para el tratamiento de determinados pacientes con melanoma comenzó a generar interés a partir de su aprobación por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

Se trata de Vaccimel, un producto que suele ser presentado como una “vacuna contra el cáncer de piel”, aunque su función no es preventiva. El dermatólogo sanjuanino Gonzalo Campos explicó que se trata de una inmunoterapia indicada para pacientes que ya atravesaron la enfermedad y reúnen determinadas condiciones de riesgo.

La indicación oficial comprende casos de melanoma cutáneo extirpado con alto riesgo de recaída en estadios IIB, IIC y IIIA.

“Yo la clasificaría como una inmunoterapia no preventiva”, explicó Campos al precisar las características del tratamiento.

Cómo funciona Vaccimel

El objetivo de Vaccimel es actuar sobre la respuesta inmunológica del organismo frente a las células relacionadas con el melanoma.

Su utilización busca disminuir las posibilidades de que la enfermedad vuelva a presentarse o se disemine en pacientes que cumplen con las indicaciones establecidas para recibir el tratamiento.

“Tiene antígenos tumorales específicos del melanoma y, al ser administrada, va a activar ciertas células que permiten estimular la inmunidad del paciente”, precisó Campos.

El mecanismo apunta de esta manera a generar una respuesta antitumoral y favorecer la formación de linfocitos capaces de reconocer antígenos correspondientes al melanoma.

Por ese motivo, su funcionamiento y utilización son diferentes a los de las vacunas que se administran a personas sanas con el propósito de prevenir una enfermedad.

No es una vacuna preventiva contra el cáncer

Campos hizo especial hincapié en diferenciar ambos conceptos.

Hablar de una “vacuna contra el cáncer” en este caso no significa que una persona que nunca tuvo melanoma pueda recibir Vaccimel para evitar desarrollar la enfermedad en el futuro.

Su utilización es terapéutica y se encuentra destinada a pacientes que ya tuvieron melanoma y presentan indicaciones específicas.

La distinción resulta central para comprender los alcances del producto y evitar interpretar su aprobación como la disponibilidad de una vacuna preventiva contra el cáncer de piel para la población general.

El tratamiento contempla 13 aplicaciones durante dos años

El esquema completo de Vaccimel se extiende durante dos años y contempla un total de 13 aplicaciones.

Campos explicó que durante el primer año las dosis iniciales son administradas cada tres semanas.

Posteriormente, las aplicaciones comienzan a realizarse cada dos meses.

La etapa final corresponde al segundo año del tratamiento. Durante ese período se administran las últimas cuatro aplicaciones, con intervalos de tres meses entre cada una.

De esta manera, la inmunoterapia establece un cronograma prolongado de administración destinado específicamente a los pacientes para quienes se encuentra indicada.

Qué mostraron los estudios clínicos

Los estudios clínicos difundidos por el CONICET mostraron diferencias en la mediana de supervivencia libre de metástasis entre quienes recibieron Vaccimel y el grupo tratado con interferón.

Entre los pacientes tratados con Vaccimel se registró una mediana de supervivencia libre de metástasis de 96 meses.

En el grupo tratado con interferón, en tanto, la mediana informada fue de 13 meses.

Los datos corresponden a los estudios clínicos realizados sobre el tratamiento y forman parte de la información disponible acerca de su utilización en los pacientes comprendidos dentro de las indicaciones correspondientes.

La situación del cáncer de piel en San Juan

El dermatólogo también puso el foco en la situación provincial y la importancia que adquieren la prevención y el diagnóstico temprano.

Según Campos, aproximadamente el 96% o 97% de los cánceres de piel registrados en San Juan corresponden a tipos no melanoma.

Muchos de esos casos pueden tener un tratamiento rápido y efectivo cuando son detectados de manera oportuna.

El especialista aseguró además que San Juan se encuentra entre los primeros diez lugares del país en casuística de cáncer de piel.

Ante ese escenario, vinculó la situación provincial con la necesidad de profundizar la educación de la población y los cuidados relacionados con la exposición al sol.

Cómo sería el acceso a Vaccimel

Otro de los aspectos abordados por Campos fue la modalidad mediante la cual los pacientes podrían acceder al tratamiento.

El dermatólogo explicó que Vaccimel no será un producto de venta directa en farmacias.

Su utilización será canalizada institucionalmente y mediante las obras sociales.

Para aquellas personas que no cuenten con cobertura, podrían contemplarse mecanismos de acceso a partir de acuerdos entre el laboratorio, fundaciones y organismos públicos.

De esta manera, el acceso al tratamiento quedaría sujeto a los canales institucionales correspondientes y a las indicaciones médicas establecidas para su utilización.

Las señales que justifican una consulta dermatológica

Más allá de la aparición de esta alternativa terapéutica, Campos insistió en la importancia que continúa teniendo el diagnóstico temprano del cáncer de piel.

Entre las señales que justifican realizar una consulta con un dermatólogo mencionó los cambios que pueden producirse en la asimetría, los bordes, el color o el diámetro de los lunares.

También deben ser evaluadas situaciones como inflamación, picazón, ulceraciones o la aparición de lesiones.

Para estudiar estas características, la dermatoscopía permite analizar las lesiones y avanzar de manera temprana con el abordaje que corresponda.

La aparición de Vaccimel incorpora así una alternativa terapéutica para un grupo específico de pacientes con melanoma, pero no reemplaza las medidas vinculadas con la exposición solar, los controles dermatológicos y la detección oportuna.

Su indicación está dirigida concretamente a pacientes con melanoma cutáneo extirpado y alto riesgo de recaída en estadios IIB, IIC y IIIA, y su finalidad es terapéutica, no preventiva.

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