Suecia realizó un inédito simulacro nocturno en un búnker ante el temor a posibles bombardeos
Unos 40 voluntarios pasaron la noche en un refugio de hormigón en Grums para poner a prueba la capacidad de la población frente a un eventual ataque. El ejercicio incluyó problemas de ventilación, higiene, movilidad y convivencia en un espacio cerrado.
Suecia profundizó su preparación para enfrentar una eventual situación de guerra con un simulacro nocturno dentro de un refugio antiaéreo, una experiencia inédita destinada a comprobar cómo respondería un grupo de civiles ante un escenario de emergencia prolongada.
El ejercicio se realizó en Grums, en el oeste del país, donde cerca de 40 voluntarios pasaron la noche dentro de un búnker de hormigón construido hace casi seis décadas. La actividad buscó reproducir, en condiciones controladas, las dificultades que podrían aparecer si la población tuviera que permanecer durante horas en un refugio ante posibles bombardeos.
Una noche encerrados bajo tierra
En total participaron 37 voluntarios, entre ellos un bombero, un jubilado, una persona en silla de ruedas y una mujer que acudió junto a su bebé de seis meses.
Los participantes llegaron con bolsas de dormir y colchonetas y fueron ingresando al refugio de manera escalonada. Una vez dentro, fueron distribuidos en grupos para afrontar diferentes tareas y situaciones que podrían presentarse durante una emergencia real.
El objetivo no era solamente comprobar las condiciones físicas del refugio, sino también observar cómo las personas se organizaban, descansaban y resolvían problemas básicos durante un encierro prolongado.
Ventilación manual y un baño improvisado
Uno de los principales desafíos fue mantener la ventilación del lugar. Los participantes debieron turnarse para accionar manualmente una manivela que permitía renovar el aire del refugio.
Durante el ejercicio también se controlaron variables como la temperatura y la concentración de dióxido de carbono, mientras que un cubo de basura fue utilizado como baño ante la ausencia de instalaciones convencionales.
Las condiciones de descanso tampoco fueron sencillas. El sistema de ventilación funcionó de manera constante durante la noche y el ruido dificultó el sueño de varios participantes.
También pusieron a prueba la accesibilidad
La elección de los participantes buscó representar distintos perfiles de la población y permitió detectar dificultades que podrían aparecer durante una emergencia.
Uno de los grupos tuvo que trasladar a un hombre que utiliza silla de ruedas por una escalera empinada. Para hacerlo, debieron colocarlo sobre una camilla y bajarlo con la asistencia de otras personas.
El episodio permitió poner en evidencia que la preparación de los refugios no depende únicamente de su estructura, sino también de contar con procedimientos adecuados para asistir a personas con movilidad reducida, niños y otros grupos que pueden necesitar ayuda adicional.
La guerra en Ucrania cambió la percepción del riesgo
La iniciativa se desarrolla en un contexto en el que Suecia reforzó su preparación civil y militar frente a posibles escenarios de conflicto.
La invasión rusa de Ucrania incrementó la preocupación de distintos países europeos y llevó a Suecia a profundizar sus planes de defensa y preparación de la población. El país ingresó además a la OTAN en 2024 y actualmente desarrolla su sistema de defensa total, que integra capacidades militares y civiles.
La responsable del proyecto, Therese Rosenblad, explicó que la guerra en Ucrania generó una mayor conciencia sobre la necesidad de prepararse ante situaciones que anteriormente parecían poco probables.
Suecia cuenta con unos 64.000 refugios
El simulacro también se inscribe en un programa más amplio de fortalecimiento de la defensa civil sueca.
Según el Gobierno de Suecia, el país cuenta actualmente con aproximadamente 64.000 refugios, con capacidad para unas 7 millones de personas. Las autoridades están trabajando para garantizar que puedan utilizarse de manera efectiva en caso de una situación de emergencia o guerra.
En julio, el Gobierno sueco anunció nuevas medidas para mejorar el estado de estos refugios, capacitar a propietarios y municipios y brindar información a la población sobre su ubicación y utilización.
Los resultados serán enviados al Ministerio de Defensa
Las experiencias registradas durante la noche serán recopiladas en un informe. Las autoridades locales utilizarán las observaciones de los participantes para identificar problemas y posibles mejoras en los procedimientos de emergencia.
La experiencia permitió evaluar cuestiones concretas como ventilación, higiene, descanso, movilidad, organización y convivencia en un refugio cerrado.
Al finalizar el ejercicio, varios participantes reconocieron las dificultades de pasar una noche en esas condiciones, aunque destacaron el valor de conocer de antemano cómo funcionaría un refugio en una emergencia real. La expectativa de las autoridades es que las conclusiones sirvan para mejorar la preparación de la población sueca frente a escenarios de crisis.