Rusia vota para renovar la Duma en plena guerra y con la oposición antibélica fuera de las boletas

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Más de 110 millones de ciudadanos están convocados entre este viernes y el domingo para elegir los 450 escaños de la Cámara baja. El Kremlin utiliza los comicios como una prueba de respaldo político y como un mecanismo para medir la disciplina de gobernadores y funcionarios.

Rusia comenzó este viernes las elecciones para renovar la Duma Estatal, la Cámara baja del Parlamento, en unos comicios que se desarrollan por primera vez desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.

La votación se extenderá hasta el domingo 20 de septiembre y contempla la elección de los 450 diputados de la Duma, además de miles de cargos regionales y locales. También se utiliza el voto electrónico en distintas regiones del país.

El proceso está marcado por la ausencia de una competencia antibélica significativa. El partido Yábloko, principal fuerza registrada que se había manifestado abiertamente contra la guerra, fue excluido de la elección nacional después de una decisión de la Corte Suprema rusa. Algunos de sus dirigentes también fueron condenados a penas de prisión por declaraciones relacionadas con el conflicto.

450 bancas y una elección con resultado ampliamente anticipado

La Duma cuenta con 450 escaños: la mitad se define mediante listas partidarias nacionales y la otra mitad a través de distritos uninominales.

El partido oficialista Rusia Unida, que respalda al presidente Vladimir Putin, llega a la elección como la fuerza dominante y controla actualmente alrededor de dos tercios de la Cámara. Los principales partidos que permanecen en competencia también respaldan, con distintos matices, la política del Kremlin respecto de la guerra en Ucrania.

Entre las fuerzas que participan figuran, además de Rusia Unida, el Partido Comunista, el Partido Liberal Democrático (LDPR), Rusia Justa y Nuevas Personas, entre otras agrupaciones.

La ausencia de una alternativa electoral antibélica de alcance nacional reduce significativamente la posibilidad de que el voto se convierta en una disputa sobre la continuidad de la guerra.

El Kremlin busca medir la lealtad de su propio aparato

Más allá de la distribución de las bancas, distintos analistas citados por medios internacionales señalan que los comicios tienen otra función para el poder ruso: medir el grado de disciplina política de gobernadores, funcionarios y estructuras regionales.

Según una investigación citada por Infobae, la administración presidencial establece objetivos de participación y respaldo a Rusia Unida para las distintas regiones. Esos objetivos funcionan como indicadores de desempeño para las autoridades locales.

El mecanismo permite al Kremlin observar qué territorios consiguen movilizar electores, qué funcionarios cumplen las metas establecidas y dónde aparecen señales de descontento.

En ese sentido, la elección funciona también como una especie de auditoría interna del aparato estatal.

Presión sobre empleados y uso del voto electrónico

Una de las herramientas que genera cuestionamientos es el voto electrónico remoto, implementado en Moscú y otras regiones.

Organizaciones y medios independientes han señalado dificultades para fiscalizar ese mecanismo debido a que no existe una boleta física que pueda ser sometida posteriormente a un recuento convencional. Reuters también recogió dudas de votantes sobre la transparencia del sistema, aunque las autoridades electorales rusas rechazan las acusaciones de manipulación.

Además, investigaciones citadas por Infobae describen mecanismos de movilización dentro de empresas y organismos estatales, mediante empleados responsables de garantizar la participación de grupos de trabajadores.

Las autoridades rusas, por su parte, presentan estas medidas como parte de la organización electoral y rechazan las acusaciones de fraude.

La exclusión de Yábloko y el cierre del espacio antibélico

El caso de Yábloko es uno de los principales puntos de controversia.

La Corte Suprema rusa excluyó al partido de la competencia nacional después de una demanda relacionada con supuestas irregularidades. La agrupación negó las acusaciones y sostuvo una posición favorable a un alto el fuego en Ucrania.

Algunos dirigentes vinculados a Yábloko también fueron encarcelados bajo las leyes que sancionan la difusión de lo que las autoridades consideran información falsa sobre las Fuerzas Armadas o acciones que califican como descrédito del Ejército.

La exclusión significa que los electores no cuentan con una opción antibélica nacional claramente identificada en las listas partidarias, aunque algunos candidatos vinculados a Yábloko todavía compiten de manera individual en determinados distritos.

La guerra también aparece en las listas oficialistas

La campaña de Rusia Unida incorporó además a numerosos veteranos de la guerra en Ucrania.

Según datos citados por Infobae, 76 veteranos integran la lista final del partido oficialista. La incorporación de excombatientes es presentada como parte de una estrategia destinada a dar mayor representación política a quienes participaron del conflicto.

El Kremlin también busca mostrar que el servicio militar puede convertirse en una vía de acceso a posiciones dentro del Estado y de la política.

Votación en territorios ocupados de Ucrania

Otro de los puntos de mayor controversia internacional es la decisión rusa de organizar votaciones parlamentarias en territorios ucranianos ocupados por sus fuerzas.

Las autoridades rusas habilitaron mecanismos electorales en zonas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, regiones cuya anexión Moscú declaró unilateralmente.

Ucrania rechaza esa votación y considera que Rusia no tiene legitimidad para organizar elecciones en esos territorios. La realización de los comicios en esas zonas también es cuestionada internacionalmente.

Una elección atravesada por la guerra

Los comicios se desarrollan mientras la guerra contra Ucrania entra en su quinto año y continúan los ataques y contraataques.

El conflicto también tiene consecuencias económicas dentro de Rusia, con mayores gastos militares, problemas de abastecimiento en algunas regiones y preocupación por una eventual nueva movilización de tropas. Reuters señaló que esas cuestiones forman parte de las preocupaciones que atraviesan a los votantes.

Para el Kremlin, el resultado tendrá un valor político adicional: mostrar una imagen de unidad interna y respaldo a la conducción de Putin.

Para sus críticos, en cambio, la exclusión de candidatos antibélicos, las restricciones a la oposición y las dudas sobre determinados mecanismos de votación reducen la competencia electoral efectiva.

Cuándo se conocerán los resultados

La votación comenzó este viernes 18 de septiembre y finalizará el domingo 20. Los primeros resultados están previstos para la noche del domingo, mientras que el conteo prácticamente definitivo se espera para el lunes.

La elección renovará los 450 escaños de la Duma y definirá también numerosos cargos regionales.

En un sistema político donde Rusia Unida mantiene una posición dominante, el principal interrogante no pasa únicamente por la cantidad de bancas que obtendrá el oficialismo, sino también por el nivel de participación, el comportamiento de las distintas regiones y las señales que el Kremlin obtenga sobre el respaldo social y la disciplina de su aparato político durante la guerra.

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