La nafta súper en Argentina superó los precios de Estados Unidos y Brasil
El litro alcanzó en septiembre los US$1,35 y quedó por encima de los valores registrados en Estados Unidos y Brasil. El aumento del petróleo internacional, la presión impositiva y siete meses consecutivos de caída en las ventas configuran un escenario complejo para el mercado de combustibles.
El precio de los combustibles volvió a quedar en el centro de la escena económica argentina. Durante septiembre, el litro de nafta súper alcanzó los US$1,35, un valor que ubicó al país por encima de Estados Unidos y Brasil.
La comparación muestra una diferencia significativa. Mientras en Argentina la súper llegó a US$1,35 por litro, en Estados Unidos se ubicó en US$1,18 y en Brasil alcanzó los US$1,26.
De esta manera, el precio argentino resultó aproximadamente 14,8% superior al estadounidense, en medio de un contexto marcado por el incremento del petróleo internacional y su impacto sobre los costos de refinación y comercialización.
Al mismo tiempo, los aumentos encuentran un límite en otro fenómeno que preocupa al sector: el consumo de combustibles lleva siete meses consecutivos en retroceso.
El petróleo internacional presiona sobre los precios
Uno de los factores que explica la situación es el comportamiento del petróleo.
El barril de Brent llegó a ubicarse alrededor de los US$105, mientras que el valor de referencia interno se encontraba en una franja de entre US$80 y US$85.
La diferencia generó presión sobre las compañías petroleras, que comenzaron a trasladar parcialmente el incremento de los costos a los surtidores.
En ese escenario, Shell, Axion y Puma aplicaron aumentos de entre el 2% y el 5% en sus combustibles.
YPF, que concentra aproximadamente el 55% de las ventas minoristas, implementó un incremento menor, con un ajuste promedio del 1%.
YPF aplica un esquema para amortiguar las subas
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó que las compañías utilizan un mecanismo destinado a evitar que toda la variación internacional del petróleo llegue inmediatamente al precio que pagan los consumidores.
El sistema funciona mediante un esquema de amortiguación denominado buffer.
“Cualquier aumento que estén haciendo está dentro de un programa de buffer, porque el aumento sería muy grande”, explicó Marín.
El titular de YPF también advirtió sobre lo que podría suceder en caso de que el petróleo permanezca durante un período prolongado alrededor de los actuales valores internacionales.
“Si el precio se mantiene alrededor de los USD 100 por mucho tiempo, Argentina va a pagar a USD 100”, sostuvo.
El mecanismo permite administrar gradualmente las variaciones, aunque la evolución futura continuará dependiendo del comportamiento del crudo internacional.
Las ventas acumulan siete meses consecutivos de caída
Mientras los precios aumentan, el consumo muestra una tendencia en sentido contrario.
Durante agosto se comercializaron en Argentina 1.389.254 metros cúbicos de combustibles, frente a los 1.420.350 metros cúbicos registrados durante el mismo mes del año anterior.
La diferencia representó una caída interanual del 2,19%.
La retracción había sido todavía mayor durante julio, cuando alcanzó el 5,53%.
Con esos resultados, el mercado argentino completó siete meses consecutivos de disminución en las ventas de combustibles.
Además, entre enero y agosto de 2026 el consumo acumuló una baja del 5,36% respecto del mismo período de 2023.
La menor demanda representa un condicionante adicional para las petroleras, debido a que reduce el margen disponible para trasladar íntegramente los mayores costos hacia los precios de venta.
La nafta súper registró la mayor caída
Al analizar el comportamiento según el tipo de combustible, la nafta súper aparece como el producto que sufrió la mayor retracción.
Este combustible representa aproximadamente el 41% del mercado y durante agosto registró una disminución del 3,66%.
También cayó el consumo de gasoil común, con una baja del 3,02%, mientras que la nafta premium retrocedió 2,16%.
El único segmento que mostró un comportamiento diferente fue el gasoil premium, cuyas ventas crecieron 2,75%.
En cuanto al desempeño de las principales compañías, YPF comercializó durante agosto 765.835 metros cúbicos, volumen que representó una reducción interanual del 2,08%.
Shell, por su parte, registró una caída del 2,06%.
El peso de los impuestos sobre el precio final
A la evolución del petróleo y la retracción del consumo se suma el componente tributario.
Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) acumuló un incremento del 240% en términos reales.
El peso de ese tributo sobre el precio final también aumentó considerablemente durante ese período.
En noviembre de 2023 representaba aproximadamente el 8,9% del valor final de la nafta, mientras que en septiembre de 2026 alcanzó el 19,8%.
Esto significa que prácticamente una quinta parte del precio final corresponde actualmente a este componente impositivo.
El Gobierno volvió a postergar parte de los aumentos
En medio de este escenario, el Gobierno nacional decidió diferir nuevamente una parte de las actualizaciones tributarias pendientes.
A través del Decreto 1126, publicado el 30 de septiembre, se extendió hasta el 1 de noviembre el cronograma para aplicar incrementos correspondientes a períodos anteriores.
La decisión busca evitar que las actualizaciones impositivas pendientes coincidan completamente con los aumentos aplicados por las petroleras.
De concretarse simultáneamente ambos movimientos, la presión sobre los precios en los surtidores sería mayor y podría tener impacto adicional sobre la inflación.
El mercado mira ahora la evolución del Brent
El comportamiento del petróleo internacional aparece como uno de los principales factores a seguir durante las próximas semanas.
Si el Brent permanece alrededor de los US$100 por barril durante un período prolongado, las compañías podrían enfrentar una mayor presión para trasladar costos a los precios internos.
El escenario se produce, además, en un mercado donde las petroleras deben equilibrar costos internacionales más elevados, presión tributaria y una demanda que continúa retrocediendo.
En septiembre, esa combinación dejó un dato significativo: con un precio de US$1,35 por litro, la nafta súper argentina quedó más cara que en Estados Unidos y Brasil, mientras el consumo de combustibles acumula siete meses consecutivos de caída.