El Niño en San Juan: advierten por crecidas y aluviones entre diciembre y febrero
El geocientífico Silvio Pastore explicó que la nieve acumulada en la cordillera mantiene retrasado el deshielo. Señaló que noviembre será clave para evaluar su evolución y que el mayor riesgo podría presentarse si coinciden altas temperaturas con lluvias intensas.
La acumulación de nieve en la cordillera y el retraso del deshielo mantienen bajo seguimiento el escenario climático de San Juan, ante la posibilidad de que durante los próximos meses se produzcan crecidas, aluviones y deslizamientos. El geocientífico Silvio Pastore indicó que el período de mayor riesgo se ubicaría entre mediados de diciembre y febrero, aunque aclaró que su equipo no observa, hasta el momento, un escenario de catástrofe generalizada.
El especialista explicó que la situación dependerá de cómo evolucionen las temperaturas y las precipitaciones. Una suba térmica que acelere el derretimiento de la nieve, combinada con lluvias intensas, podría generar complicaciones en distintos sectores de la provincia.
En ese contexto, noviembre será un mes clave para observar la evolución del fenómeno de El Niño y seguir el comportamiento de la nieve que permanece acumulada en la montaña.
El retraso del deshielo y los meses de mayor riesgo
Pastore describió una situación diferente de la que habitualmente se registra a esta altura del año. Según explicó, el deshielo suele comenzar antes y, hacia fines de noviembre, deja poca nieve en la cordillera.
“Estamos a 20 de octubre y no ha habido energía para que ese proceso inicie”, sostuvo al referirse a las condiciones que mantienen demorado el derretimiento.
La permanencia de la nieve obliga a seguir su evolución durante las próximas semanas. El punto de atención está en la posibilidad de que el aumento de las temperaturas acelere ese proceso y coincida con precipitaciones intensas.
De acuerdo con el análisis del geocientífico, entre mediados de diciembre y febrero los ríos San Juan y Jáchal pueden alcanzar sus caudales máximos. La coincidencia de ese comportamiento con lluvias en diferentes sectores configuraría el escenario de mayor riesgo.
Qué zonas e infraestructuras podrían verse afectadas
Las áreas próximas a cauces naturales, quebradas y cerros se encuentran entre las más expuestas a eventuales crecidas. En esos lugares, el avance del agua podría afectar caminos, puentes, líneas eléctricas y otras infraestructuras.
Pastore remarcó que la atención debe abarcar a toda la provincia, debido a que todos los departamentos tienen sectores que requieren seguimiento, incluido Valle Fértil.
El especialista también advirtió sobre posibles consecuencias para el abastecimiento de agua. Los episodios podrían aumentar la turbidez del agua superficial y ocasionar cortes temporales, aunque consideró que se trataría de situaciones puntuales.
Obras preventivas y seguimiento del clima
Respecto de las tareas que realiza el Gobierno provincial, Pastore valoró que las intervenciones se desarrollen antes de que se produzcan posibles emergencias.
“Históricamente, la provincia de San Juan siempre hemos reaccionado a los hechos y vemos de buen agrado desde la ciencia que estemos ahora adelante de los hechos”, expresó.
El geocientífico pidió mantener el monitoreo meteorológico e hidrológico a corto plazo, para evaluar cómo se modifican las condiciones y acompañar la evolución del deshielo y de las precipitaciones.
Al mismo tiempo, aclaró que las advertencias sobre sectores expuestos y posibles daños no implican que su equipo esté observando actualmente una catástrofe generalizada.
Los modelos anticipan un escenario transitorio
Pastore señaló, además, que las condiciones actuales serían transitorias. Según los modelos, San Juan podría volver a atravesar un período de sequía dentro de uno o dos años.
Durante el próximo verano, el seguimiento de las lluvias y del derretimiento de la nieve permitirá evaluar el impacto efectivo sobre los ríos, la infraestructura y el abastecimiento de agua en la provincia.