Argentina podría pasar de importar gas boliviano a exportarlo desde 2031
La caída sostenida de la producción de Bolivia y el crecimiento de Vaca Muerta podrían invertir una relación energética que se mantuvo durante casi dos décadas. Un análisis de Alpes Energy proyecta que, si continúan las tendencias actuales, el país vecino podría necesitar importar gas argentino a partir de 2031.
Argentina podría protagonizar un cambio histórico en su relación energética con Bolivia. Después de casi 20 años en los que el país dependió del gas boliviano para cubrir parte de su demanda interna, el crecimiento de Vaca Muerta y la fuerte caída de la producción del vecino país podrían invertir completamente ese esquema.
La posibilidad surge de un análisis elaborado por Alpes Energy, que comparó la evolución de la producción boliviana con el crecimiento del gas no convencional argentino.
El estudio plantea que, si Bolivia no incorpora nuevos descubrimientos de gran escala y mantiene una demanda interna similar a la actual, podría comenzar a necesitar gas argentino alrededor de 2031. Sin embargo, esa fecha representa una proyección y no existe actualmente un contrato de exportación firmado.
Bolivia perdió más de la mitad de su producción de gas
Uno de los principales factores que explican este posible cambio es la caída sostenida de la producción boliviana.
Bolivia alcanzó en 2014 un máximo de 59,6 millones de metros cúbicos diarios de gas natural. Desde entonces, la producción comenzó a descender.
Para 2026, YPFB proyecta un promedio cercano a los 26,6 millones de metros cúbicos diarios.
La reducción representa aproximadamente un 53% en poco más de una década, con un declino promedio calculado en 7,3% anual.
Si esa tendencia continúa, Alpes Energy estima que la producción boliviana podría ubicarse en aproximadamente 15,3 millones de metros cúbicos diarios en 2031.
Ese nivel quedaría muy cerca de la demanda interna estimada en unos 14 millones de metros cúbicos diarios.
El margen disponible sería entonces de apenas 1,4 millones de metros cúbicos por día, una diferencia que podría desaparecer ante aumentos del consumo, problemas operativos o nuevas caídas en la producción.
El punto crítico podría llegar en 2032
La situación podría profundizarse apenas un año después.
Bajo el mismo escenario proyectado, en 2032 la producción boliviana quedaría por debajo de las necesidades de su mercado interno.
Eso significaría que Bolivia debería comenzar a buscar gas en el exterior para abastecer su propia demanda.
La cercanía geográfica y la infraestructura disponible colocan a Argentina entre las alternativas posibles para cubrir ese eventual déficit.
Vaca Muerta avanzó en la dirección opuesta
Mientras Bolivia redujo su producción, la Cuenca Neuquina atravesó una expansión sostenida impulsada principalmente por Vaca Muerta.
La producción de gas de esa cuenca pasó de 70,7 millones de metros cúbicos diarios en 2016 a un promedio de 110 millones entre enero y julio de 2026.
Esto representa un incremento cercano al 56%.
El crecimiento fue todavía más marcado en la producción no convencional.
El shale y tight gas pasaron de producir 26,4 millones de metros cúbicos diarios a 97,7 millones. Actualmente representan aproximadamente el 89% del gas producido en la Cuenca Neuquina.
La comparación muestra dos trayectorias completamente diferentes.
Durante la última década, Bolivia perdió alrededor de 30 millones de metros cúbicos diarios de producción, mientras que la Cuenca Neuquina sumó cerca de 39 millones.
En el segmento no convencional, el crecimiento argentino superó los 71 millones de metros cúbicos diarios.
El Gasoducto Norte ya funciona en sentido inverso
El cambio productivo también comenzó a reflejarse en la infraestructura.
Desde noviembre de 2024 funciona la Reversión del Gasoducto Norte, que permite trasladar gas desde el centro del país hacia las provincias del NOA.
La obra modificó el sentido histórico de una red que había sido diseñada originalmente para recibir gas proveniente de Bolivia.
Actualmente, el sistema tiene capacidad para transportar hasta 15 millones de metros cúbicos diarios hacia el norte argentino.
El proyecto del Gasoducto Manuel Belgrano
A la infraestructura existente podría sumarse en los próximos años el Gasoducto Manuel Belgrano.
El proyecto fue anunciado por Transportadora de Gas del Norte y contempla una extensión aproximada de 753 kilómetros.
La entrada en funcionamiento está proyectada para abril de 2029.
La ampliación de la capacidad de transporte aparece como uno de los factores necesarios para que el crecimiento productivo de Vaca Muerta pueda transformarse en mayores exportaciones regionales.
Argentina ya utilizó Bolivia para enviar gas a Brasil
Existe además un antecedente que mostró que el nuevo esquema regional puede funcionar.
En abril de 2025, aproximadamente 500.000 metros cúbicos de gas argentino fueron enviados hacia Brasil utilizando la red de gasoductos boliviana.
La operación permitió comprobar técnicamente que la infraestructura puede ser utilizada en sentido contrario al flujo tradicional.
Ese movimiento también mostró el potencial de Bolivia como territorio de tránsito para conectar la producción argentina con otros mercados de la región.
Casi 20 años de gas boliviano hacia la Argentina
Durante cerca de dos décadas, Bolivia fue un proveedor relevante de gas natural para la Argentina mediante contratos firmes.
Ese ciclo terminó formalmente el 18 de septiembre de 2024, cuando finalizó el acuerdo de largo plazo que había estructurado buena parte de la relación energética entre ambos países.
Desde entonces, el crecimiento de la producción argentina comenzó a modificar el equilibrio regional.
Vaca Muerta no solamente redujo la necesidad de importaciones, sino que también permitió comenzar a evaluar nuevos mercados para colocar excedentes.
Qué tendría que ocurrir para que Argentina exporte gas a Bolivia
El escenario proyectado para 2031 todavía depende de una serie de condiciones.
Bolivia debería continuar mostrando una caída de su producción sin incorporar nuevos descubrimientos capaces de revertirla.
Al mismo tiempo, Vaca Muerta tendría que mantener su ritmo de crecimiento y Argentina debería disponer de suficiente capacidad de transporte para sostener exportaciones regionales.
También deberán resolverse cuestiones comerciales y operativas antes de concretar envíos permanentes.
Entre ellas aparecen los volúmenes comprometidos, las tarifas, la capacidad firme de los gasoductos, la calidad del gas y la firma de contratos de suministro.
Otro factor determinante será el invierno argentino.
Durante los meses de bajas temperaturas aumenta considerablemente la demanda interna, por lo que cualquier esquema de exportación debería garantizar primero el abastecimiento local.
De importador a posible proveedor regional
Por ahora, 2031 debe ser considerado un posible punto de inflexión y no una fecha confirmada para el inicio de las exportaciones argentinas hacia Bolivia.
Sin embargo, los datos muestran un cambio profundo en el mapa energético regional.
Mientras Bolivia enfrenta una reducción sostenida de su capacidad productiva, Vaca Muerta continúa ampliando los volúmenes disponibles.
Si ambas tendencias se mantienen, el gas podría volver a cruzar la frontera entre Argentina y Bolivia en los próximos años, pero con una diferencia histórica: esta vez el flujo podría dirigirse desde Argentina hacia el país que durante casi dos décadas fue uno de sus principales proveedores.