Brasil elimina la semana laboral de seis días y reducirá la jornada a 40 horas

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El Congreso promulgó una reforma constitucional que pone fin al esquema 6×1, establece dos días de descanso remunerado por semana y prevé una reducción progresiva de la jornada máxima semanal de 44 a 40 horas. La medida podría beneficiar a 26,8 millones de trabajadores.

Brasil avanzó con una reforma laboral que modifica uno de los esquemas de trabajo más extendidos en distintos sectores de su economía. El Congreso Nacional promulgó la Enmienda Constitucional 141, que establece el final de la denominada escala 6×1, bajo la cual una persona puede trabajar seis días consecutivos y descansar solamente uno.

La modificación prevé avanzar hacia un régimen de cinco días de trabajo y dos días de descanso remunerado por semana, sin reducción salarial.

El cambio también contempla una disminución progresiva de la jornada máxima semanal, que pasará de las actuales 44 horas a 40 horas.

La reforma comenzará a aplicarse en diciembre

La transición está prevista para comenzar en diciembre de 2026.

A partir de ese momento se iniciará una reducción gradual de la cantidad máxima de horas laborales permitidas hasta alcanzar las 40 semanales, de acuerdo con el calendario establecido para la implementación de la reforma.

La modificación tendrá incidencia especialmente en sectores donde el esquema 6×1 tiene una presencia extendida.

Entre ellos aparecen el comercio, la hostelería y los servicios, actividades en las que una parte importante de los trabajadores cumple actualmente jornadas organizadas bajo ese régimen.

Casi 27 millones de trabajadores podrían beneficiarse

El alcance de la reforma podría involucrar a 26,8 millones de trabajadores en Brasil.

La estimación surge de un estudio elaborado por el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE) a partir de datos correspondientes a 2025 de la Encuesta Nacional por Muestra de Domicilios del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Del total de personas potencialmente alcanzadas, alrededor de 22 millones son trabajadores formales.

Esa cifra representa aproximadamente el 54% de los empleados con contrato registrado.

A ellos se suman cerca de 4,8 millones de trabajadores informales que actualmente cumplen jornadas superiores a las 40 horas semanales.

El movimiento que impulsó el debate

Uno de los principales referentes de la movilización contra la escala 6×1 fue Rick Azevedo, antiguo empleado de farmacia y fundador del movimiento Vida Além do Trabalho, que en español significa Vida más allá del trabajo.

La agrupación contribuyó a instalar en la agenda pública el debate sobre el tiempo destinado al descanso, el estudio y la convivencia familiar de quienes cumplen seis jornadas laborales consecutivas.

Azevedo sostuvo que el reclamo por el final del régimen 6×1 debe superar las diferencias políticas.

“Es una cuestión específica de la clase trabajadora”, afirmó al referirse al alcance social de la iniciativa.

Dos días de descanso sin reducción salarial

Uno de los aspectos centrales de la reforma es que la disminución de la jornada laboral no estará acompañada por una reducción del salario.

El nuevo esquema establece dos días de descanso remunerado por semana, en reemplazo del sistema que permite trabajar seis jornadas consecutivas antes de acceder a un único día libre.

El cambio busca modificar la distribución semanal del tiempo de trabajo y aumentar las horas disponibles para descanso y vida familiar.

El desafío para las empresas

La implementación también obligará a las empresas a reorganizar horarios y estructuras de personal para adecuarse a los nuevos límites.

La situación puede resultar especialmente relevante para los pequeños negocios, que cuentan con menores posibilidades de incorporar empleados adicionales o reorganizar sus operaciones.

La adaptación deberá realizarse a medida que avance la reducción progresiva de la jornada máxima.

El Gobierno evalúa medidas de apoyo

Ante ese escenario, el Gobierno brasileño analiza mecanismos destinados a acompañar a las empresas que puedan verse más afectadas por el cambio.

Entre las alternativas evaluadas aparecen posibles líneas de crédito y programas de capacitación.

El objetivo es facilitar la modernización de las operaciones y la adaptación al nuevo esquema laboral, especialmente entre las empresas de menor tamaño.

Con la promulgación de la Enmienda Constitucional 141, Brasil inicia así una transición hacia una semana de cinco días laborales, dos jornadas de descanso remunerado y un máximo de 40 horas semanales, una modificación que podría alcanzar a casi 27 millones de trabajadores.

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