Irán, Ucrania y la inteligencia artificial marcan la agenda de la ONU
La segunda jornada de la Asamblea General de la ONU estuvo atravesada por los conflictos en Irán y Ucrania y el debate sobre inteligencia artificial. En sus intervenciones, varios mandatarios también reclamaron reformas del organismo y expusieron posiciones sobre conflictos, desarrollo y cooperación internacional.
La Asamblea General de las Naciones Unidas avanzó este miércoles en su segundo día de sesiones, con la guerra entre Estados Unidos e Irán y el conflicto en Ucrania entre los ejes centrales. En paralelo, el Consejo de Seguridad debatió por primera vez los riesgos del avance de la inteligencia artificial. Durante la jornada ya hablaron los presidentes de Siria, Letonia, Rumania, Burundi, Irán, Paraguay, Chequia y Argentina, y continuaron las intervenciones de otros mandatarios. También estaba prevista la participación de la primera ministra de la República Democrática del Congo, Judith Suminwa Tuluka. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, se dirigió por primera vez a la ONU desde los ataques de Estados Unidos e Israel contra su país, a fines de febrero. Rechazó las acusaciones de terrorismo formuladas el día anterior por Donald Trump, denunció el bombardeo a la escuela de Minab —el ataque más letal de la guerra, con más de 160 muertos, la mayoría niñas— y aseguró que Irán “nunca inclinará la cabeza”, aunque se mostró dispuesto al diálogo. Un funcionario de la delegación estadounidense dejó la sala cuando comenzó el discurso. El presidente argentino, Javier Milei, calificó a la ONU de “organización inútil” y “leviatán burocrático”, y la acusó de no atender el reclamo argentino por las Islas Malvinas. También cuestionó el proyecto petrolero Sea Lion, que opera en aguas en disputa, y advirtió que Argentina “no va a quedarse esperando” a la comunidad internacional. Antes, el presidente paraguayo, Santiago Peña, reclamó una reforma de la ONU y pidió una transición democrática en Venezuela, Nicaragua, Cuba y Haití. El checo Petr Pavel, por su parte, advirtió sobre la amenaza de Rusia para la seguridad europea. Andorra advirtió sobre una “crisis de confianza” mundial y defendió el diálogo frente al uso de la fuerza. El jefe de Gobierno, Xavier Espot Zamora, pidió más cooperación internacional para enfrentar las guerras, el cambio climático y el avance de la inteligencia artificial. En su última intervención ante la Asamblea General como jefe de Gobierno, Espot sostuvo que los Estados deben volver a ubicar el derecho internacional y la protección de las personas en el centro de sus decisiones. Alertó sobre el impacto de los conflictos en la población civil, expresó su apoyo a Ucrania y defendió una solución de dos Estados para israelíes y palestinos. También cuestionó el aumento de los ataques contra civiles, trabajadores humanitarios y personal de Naciones Unidas. “No podemos resignarnos a convertir el sufrimiento humano en una estadística”, afirmó. Andorra anunció un mayor apoyo a programas para proteger a los niños afectados por conflictos y a iniciativas de Naciones Unidas contra la violencia vinculada a las guerras. Espot también expresó la preocupación de su país por el cambio climático, en particular por sus efectos en las regiones montañosas. El jefe de Gobierno recordó que Andorra acogió este año una reunión internacional de la Alianza para las Montañas y planteó que esos territorios deben tener más presencia en las negociaciones ambientales. “El cambio climático ya no es una previsión científica. Es una realidad que transforma la vida de las personas”, afirmó, al referirse al aumento de las temperaturas, los incendios y los efectos sobre los glaciares. Sobre inteligencia artificial, Espot destacó sus posibilidades en la medicina, la educación y la investigación, pero reclamó reglas para controlar sus efectos sobre los derechos fundamentales y las democracias. También alertó sobre el impacto de la revolución digital en las lenguas con pocos hablantes y defendió que la gobernanza tecnológica proteja el multilingüismo y la diversidad cultural. “¿Cómo podemos garantizar que el progreso tecnológico siga siendo un progreso humano?”, planteó. Espot respaldó la iniciativa de reforma de Naciones Unidas conocida como UN80 y pidió cambios en el Consejo de Seguridad para adecuarlo a la realidad internacional actual. Al despedirse de la Asamblea General como jefe de Gobierno, defendió la vigencia de la organización pese a sus limitaciones y llamó a profundizar la cooperación entre países. “El diálogo siempre será más poderoso que la fuerza”, afirmó. También reiteró el interés de Andorra en avanzar hacia una relación más estrecha con la Unión Europea. Ruanda reclamó una transformación de Naciones Unidas para que pueda anticiparse a las crisis, en lugar de actuar cuando ya comenzaron. El primer ministro Justin Nsengiyumva presentó el conflicto en el este de la República Democrática del Congo como un ejemplo de esa falencia y defendió los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una salida política a la violencia en la región de los Grandes Lagos. Nsengiyumva sostuvo que la situación en el este congoleño tiene raíces políticas relacionadas con conflictos históricos, exclusión y problemas de gobernanza. Afirmó que el grupo armado FDLR constituye una amenaza para la seguridad de Ruanda y acusó a fuerzas y milicias vinculadas con Burundi y la República Democrática del Congo de operar junto a esa organización. “La solución, por lo tanto, también debe ser política”, dijo. Kigali respaldó los acuerdos y las negociaciones en curso para contener la crisis. El primer ministro destacó los acuerdos de Washington entre Ruanda y la República Democrática del Congo, así como el proceso de Doha entre Kinshasa y la alianza AFC/M23. También reconoció el papel de Donald Trump, del emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, y del presidente de Togo y mediador de la Unión Africana, Faure Gnassingbé. Ruanda pidió al Consejo de Seguridad que apoye esos esfuerzos y a las partes que cumplan los compromisos asumidos. El jefe de Gobierno extendió su planteo sobre la prevención a las condiciones que exponen a los países a la pobreza, los shocks económicos y la falta de oportunidades. En ese marco, pidió que la reforma de la ONU conocida como UN80 incluya un sistema internacional que permita a todos los Estados tener mayores posibilidades de definir sus estrategias de desarrollo. Nsengiyumva relacionó esa propuesta con la experiencia de Ruanda, cuyo futuro quedó profundamente marcado por el genocidio de 1994 y la posterior reconstrucción del país. Según sostuvo, la legitimidad de las instituciones depende de que produzcan resultados concretos. “Las instituciones ganan legitimidad no por lo que prometen, sino por lo que cumplen, año tras año”, afirmó. Añadió que ese criterio también debe aplicarse al sistema multilateral y a Naciones Unidas. Uganda pidió una reforma profunda del Consejo de Seguridad para corregir lo que considera un desequilibrio histórico en la representación internacional. Reclamó que África tenga puestos permanentes y no permanentes en el principal órgano encargado de la paz y la seguridad mundial. El planteo fue presentado por el presidente Yoweri Museveni en un discurso que, en su ausencia, leyó la vicepresidenta Jessica Alupo. El Gobierno ugandés afirmó que Naciones Unidas debe adaptarse a los cambios del escenario internacional sin abandonar sus principios fundacionales. Respaldó la iniciativa de reforma UN80, aunque advirtió que cualquier cambio debe preservar los programas y compromisos acordados. Uganda reclamó que el Consejo de Seguridad sea “más equitativo, transparente, democrático y representativo” y exigió que África esté presente entre sus miembros permanentes y no permanentes. Museveni también se refirió a las dificultades económicas de los países en desarrollo para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030. Según el mandatario, solo el 36% de las metas evaluadas avanza de acuerdo con el calendario previsto. Señaló que la situación se da en un contexto de escasez de recursos fiscales y de peso del servicio de la deuda sobre los presupuestos nacionales. Uganda pidió reformas de las instituciones financieras internacionales y defendió un sistema tributario internacional que permita combatir los flujos financieros ilícitos y el traslado de beneficios de las grandes empresas. En materia de desarrollo, Kampala presentó una estrategia para transformar la economía mediante la agroindustrialización, el turismo, la explotación de minerales y la inversión en ciencia, tecnología e innovación. El plan nacional apunta a alcanzar un crecimiento de dos dígitos y elevar el producto interno bruto del país a 500.000 millones de dólares en 2040. Museveni relacionó el desarrollo con la expansión de los sistemas de salud, la preparación ante futuras pandemias y el acceso equitativo a medicamentos, vacunas y herramientas de diagnóstico. El presidente de Montenegro, Jakov Milatović, defendió el rumbo de su país y afirmó que la ampliación de la Unión Europea hacia los Balcanes puede favorecer la estabilidad y la seguridad regional. También reclamó un sistema multilateral más eficaz para responder a conflictos, crisis humanitarias, cambio climático y desafíos vinculados con la inteligencia artificial. Montenegro cumple este año dos décadas como miembro de Naciones Unidas y forma parte de la OTAN desde 2017. Su objetivo es incorporarse a la Unión Europea en 2028. Milatović presentó ese proceso como una oportunidad para consolidar la cooperación en una región atravesada durante décadas por enfrentamientos y divisiones. “El futuro de toda la región de los Balcanes está dentro de la Unión Europea”, afirmó. Según sostuvo, la integración debe avanzar mediante reformas, conectividad y cooperación entre los países. El mandatario vinculó la estabilidad regional con la necesidad de afrontar el pasado y avanzar en la reconciliación. Cuestionó los intentos de negar crímenes de guerra o reivindicar a personas condenadas por esos delitos. “La reconciliación duradera no puede construirse sobre la negación, enfoques selectivos de la justicia o la glorificación de quienes fueron condenados por crímenes de guerra”, afirmó. Para Milatović, respetar las decisiones de los tribunales internacionales y reconocer por igual a las víctimas son condiciones necesarias para superar las divisiones. En el plano internacional, sostuvo que las crisis actuales no deben llevar a un retroceso de la cooperación entre países. El presidente defendió una reforma de Naciones Unidas para hacerla más eficiente, representativa y transparente, incluida una transformación del Consejo de Seguridad. “La respuesta no puede ser menos multilateralismo. Debe ser un multilateralismo más efectivo”, señaló. También pidió que el uso del veto implique mayor responsabilidad cuando se producen atrocidades masivas y grandes pérdidas de vidas civiles. Milatović expresó el apoyo de Montenegro a Ucrania y a los esfuerzos diplomáticos para terminar la guerra. Sobre Medio Oriente, reclamó protección para los civiles y acceso seguro a la asistencia humanitaria, respaldó una solución de dos Estados y sostuvo que Israel tiene derecho a una seguridad duradera, mientras los palestinos deben contar con “dignidad, libertad y un Estado viable”. Además, advirtió que las crisis en lugares como Sudán, Myanmar y Haití no deben quedar relegadas de la agenda internacional. El presidente de Honduras, Nasry Juan Asfura, presentó una agenda centrada en seguridad, inversión y fortalecimiento institucional. Sostuvo que su Gobierno busca crear condiciones para atraer capital y generar empleo, advirtió sobre el impacto de los altos precios del petróleo en la economía mundial y reivindicó la soberanía hondureña sobre todo su territorio. Asfura relacionó la seguridad con la capacidad del Estado para asignar recursos, formar a sus fuerzas y tomar decisiones. “La seguridad no se decreta, se construye con recursos, con formación y con decisión política. Eso estamos haciendo”, afirmó. El mandatario destacó una reducción del gasto que, según explicó, permitió liberar recursos para áreas como salud, educación, infraestructura y seguridad. También convocó a las democracias del hemisferio a coordinarse ante los desafíos de seguridad. “Las democracias con intereses alineados debemos actuar juntas, con rapidez y firmeza. Solo así tendremos seguridad en nuestro hemisferio”, sostuvo. El presidente hondureño señaló que las inversiones pueden ampliar las oportunidades económicas del país. Destacó la juventud de la población y dijo que Honduras necesita capital que genere puestos de trabajo y aporte conocimientos y capacitación. “Queremos inversión que genere empleo y que traiga conocimientos para formar a la juventud”, afirmó. Asfura aseguró que el país ofrece a los inversores un marco basado en normas estables: “Honduras es un país serio, de leyes, en el que invitamos a invertir”. También defendió la seguridad jurídica y el respeto a la propiedad privada como condiciones para preservar la estabilidad. “Honduras ejerce soberanía sobre todo el territorio… la ley vale para todos, porque sin seguridad jurídica y el respeto a la propiedad privada no hay paz”, señaló. El mandatario afirmó además que las instituciones hondureñas fueron centrales para preservar el sistema democrático después de un período que describió como una amenaza para las libertades del país. Asfura sostuvo que Honduras no puede afrontar por sí sola las consecuencias de una crisis energética derivada del encarecimiento del petróleo. “Ningún esfuerzo nacional es suficiente… hoy la economía mundial enfrenta una crisis energética por los altos precios del petróleo”, afirmó. El rey de Esuatini, Mswati III, cuestionó ante la Asamblea General de la ONU la capacidad de la comunidad internacional para responder a los principales…