Estados Unidos acusa a una red vinculada a la inteligencia rusa de planear asesinatos y ataques en Europa

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La Justicia estadounidense imputó a cinco personas por una presunta trama que habría reclutado colaboradores para vigilar y asesinar a disidentes rusos y realizar acciones contra infraestructura en países europeos. Uno de los planes investigados tenía como objetivo a un opositor ruso residente en Washington.

La Justicia de Estados Unidos denunció una presunta red internacional vinculada con los servicios de inteligencia rusos que habría participado en planes para vigilar, reclutar colaboradores y ejecutar asesinatos selectivos contra disidentes y personas consideradas objetivos por Moscú.

El Departamento de Justicia estadounidense presentó cargos contra cinco personas, a las que acusa de integrar una estructura relacionada con los servicios de inteligencia de Rusia. La acusación fue revelada en una corte federal de Manhattan y describe actividades que, según los fiscales, se desarrollaban desde al menos 2024.

Un supuesto plan para asesinar a un disidente en Washington

Uno de los casos investigados por las autoridades estadounidenses estaba relacionado con un disidente ruso que reside en Washington D.C.

Según la acusación, integrantes de la red habrían intentado reclutar personas dentro de Estados Unidos para realizar tareas de vigilancia y posteriormente llevar adelante un asesinato.

Uno de los reclutados habría recibido una oferta de hasta 40.000 dólares para concretar el homicidio. De acuerdo con los investigadores, la persona finalmente se negó a ejecutar el asesinato, aunque habría realizado tareas de vigilancia sobre el objetivo.

Los fiscales sostienen que, después de esa negativa, la organización habría buscado a otras personas para avanzar con el plan.

Cinco personas fueron acusadas

Los imputados son Yuri Khrameev, ciudadano ruso de 63 años; su hijo Kirill Khrameev, de 27; los ciudadanos cubanos Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suarez, ambos de 35 años; y el venezolano Angel Eduardo Castro, de 22.

Los cinco enfrentan cargos relacionados con una presunta conspiración para financiar actividades terroristas. Además, Yuri Khrameev, Delgado Suarez y Castro fueron acusados de conspiración para cometer asesinatos por encargo.

La investigación sostiene que algunos de los acusados tenían vínculos con los servicios de inteligencia rusos y que la estructura utilizaba colaboradores para realizar tareas que podían ir desde la vigilancia hasta la preparación de ataques.

Objetivos en Estados Unidos y Europa

De acuerdo con los fiscales estadounidenses, la presunta red no habría limitado sus operaciones al territorio norteamericano.

La investigación menciona también objetivos ubicados en Europa, incluidos disidentes rusos y personas vinculadas con países que respaldan a Ucrania.

En uno de los casos, según la acusación, se habría ofrecido una suma de 25.000 dólares para asesinar a un disidente ruso que se encontraba en Lituania.

Además, las autoridades estadounidenses sostienen que la estructura investigada estaba relacionada con planes para atacar infraestructura militar y civil en países europeos.

El FBI intervino para frustrar los planes

La investigación contó con la participación del FBI y otras agencias estadounidenses, que lograron identificar y desarticular parte de las operaciones antes de que se concretaran algunos de los ataques.

Las autoridades calificaron el caso como una investigación de alcance internacional debido a la participación de personas de distintas nacionalidades y a la ubicación de los objetivos en diferentes países.

El Departamento de Justicia presentó las acusaciones como parte de sus esfuerzos para impedir operaciones de inteligencia y acciones violentas atribuidas a actores vinculados con gobiernos extranjeros.

Rusia rechazó las acusaciones

Las acusaciones estadounidenses todavía forman parte de un proceso judicial y deberán ser demostradas ante los tribunales.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, rechazó las acusaciones y señaló que Moscú esperaba pruebas que respaldaran las afirmaciones estadounidenses. Rusia ha negado anteriormente acusaciones similares relacionadas con operaciones clandestinas contra opositores en el extranjero.

El caso vuelve a colocar bajo la lupa las operaciones atribuidas a los servicios de inteligencia rusos fuera de sus fronteras y abre un nuevo frente de tensión entre Washington y Moscú, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y por las acusaciones cruzadas de espionaje, sabotaje y operaciones clandestinas.

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